Este fin de semana lo he pasado en Extremadura, lugar a donde acudo desde tierras salmantinas siempre que puedo y donde están mis compañeros de fatigas (pocas, ya que a pesar de los días menos buenos, sarna con gusto no pica y disfrutamos de otras cosas) y disfrutes (todos) en esto del pajareo y la fotografía. En esta ocasión, casi doce horas de chozohide no sirvieron para que los machos y hembras de avutardas se dignasen pasar cerca del mismo.
Como en el poema de Gloria Fuertes "La abubilla y la avutarda", que tanto leíamos a nuestros 2 hijos cuando pequeños, una pareja de abubillas, que se me posó al lado de mi chozo, parecían decir: ¡¡cuánto tarda la avutarda....!!. Y tanto que tardaron . A mi ni se me acercaron. Al otro compañero de día, solo a las 9 de la noche, a punto de ir a la cama.
Bueno pues aquí cuelgo alguna de las fotos que les pude hacer a estas anunciantes de la primavera. Las 4 primeras son de ese día, la 5ª es del día siguiente mientras esperábamos a unos comensales que tampoco llegaron y la última de un caluroso día del mes de agosto pasado.
Dedico esta entrada a mi querida Elvira, por su generosidad en las ausencias y tantas cosas, y a mis dos hijos Diego y Mario por los momentos robados
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Abubilla (Upupa epops) Canon 7D 300mm 2.8 1.4x
















